La pila de comunicaciones estaba roto. Nadie lo había arreglado desde el transportista.
En 2018, nuestros fundadores dirigían un centro de llamadas con capacidad para 4000 personas. Cinco proveedores, tres TLD de paneles, cuatro facturas independientes y un SLA que se lee como un horóscopo. Entonces comenzaron a construir.
El mercado nos dijo que la respuesta era una “CPaaS”: una API para el operador que no podía ver, un centro de contacto al que aún tenía que incorporarse, una capa de IA alquilada a otro proveedor. Tres cajas. Tres contratos. Tres lugares donde algo podía romperse y nadie era dueño.
Tomamos el otro camino. Primero construimos nuestras propias interconexiones de operadores, luego la capa UCaaS en la parte superior, luego el centro de contacto y luego la IA. Una plataforma. Un billete. Un buscapersonas que contesta el teléfono a las 3 de la madrugada.
Ocho años después, esa tesis no ha envejecido. Rozper impulsa las comunicaciones de miles de equipos en más de 150 países, desde empresas emergentes de dos personas que responden su primera llamada con una recepcionista de inteligencia artificial hasta centros de contacto globales que colocan 250 millones de minutos al mes.
"No queremos ser la compañía de telecomunicaciones más interesante del mundo. Queremos ser la que olvides que está ahí, porque cada llamada simplemente funciona".